Desmontaje y transporte de elementos con contenido de amianto

El amianto es un material muy resistente, incluso a altas temperaturas; que se puede separar en fibras largas y flexibles. Se ha usado en multitud de formas y materiales; desde embragues para coche hasta productos de embalaje, pero es en la construcción en donde ha tenido más presencia: tejas, cubiertas prefabricadas, azulejos, armados para tabiques y paredes o como aditivo o armadura exterior de hormigón.

Mientras no se toca ese material de construcción, no existe riesgo en la exposición; pero en los casos en que las “presentaciones comerciales” se rompen o deterioran y las fibras flotan en el aire, su inhalación puede provocar problemas respiratorios muy graves.

Desde 1984, se fueron prohibiendo el uso de diferentes formas de presentación y de materiales fabricados con este producto, hasta el año 2001, en el que la prohibición de uso se hizo total; pero aún quedan muchos elementos construidos con este material y con otros en el que el producto estaba presente.

El Real Decreto 396/2006, del 31 de marzo, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, constituye la norma legal mínima en relación al amianto en nuestro país. Esta norma se aplica a todos los procesos de desmontaje, manipulación, transporte y procesamiento posterior del material; fijando la normativa a cumplir, los requisitos de formación del personal que intervenga en las actividades y los equipos de protección necesarios. También establece pautas para la elaboración de Estudios de Seguridad y Salud en las obras en las que se manipulen elementos con presencia de este material.

Las empresas especializadas aseguran un desamiantado profesional, seguro y libre de restos de contaminación.